“Si nosotros hacemos el cambio, el mercado cambiará con nosotros”

El mercado lo es todo en la supervivencia de la comunidad. Lo es todo porque es el lugar de intercambios y transacciones que satisfacen todos los órdenes de la vida diaria; sin él, no podríamos organizarnos como sociedad o comunidad. No puede ser dejado al azar sin regulaciones ya que la seguridad, la alimentación, la higiene, el confort, la vivienda y todo lo necesario para la vida diaria y la organización de la comunidad deben cumplir con estándares de calidad, seguridad y efectividad, que deben ser controlados y regularizados.

Debemos ser abiertos y permitir que los mercados tomen los caminos y canales que la sociedad demande. Pero no podemos dejar libradas al azar o a la manipulación de unos inescrupulosos las regulaciones y normativas que nos amparan y protegen. Hace falta un profundo trabajo y compromiso por parte de todos para poder convertir el “Mercado” en un mercado saludable y sustentable.

¿Somos conscientes de la gran cantidad de cosméticos que utilizamos cada día? ¿Sabemos cómo están compuestos y formulados? Seguramente no. Desde la pasta de dientes al desodorante, la cosmética convencional está compuesta por infinitos ingredientes de síntesis químicas o de nanotecnología que no tomamos en cuenta, y de los que desconocemos sus efectos a mediano y largo plazo para nuestra salud.

Cada año, cientos de nuevos químicos salen al mercado cosmético y farmacéutico para elaborar productos de higiene y uso personal. Desconocemos la interacción entre todos estos químicos sobre nuestra piel tanto como desconocemos su repercusión el medioambiente.

«Cada año, cientos de nuevos químicos salen al mercado cosmético y farmacéutico…»

Cada vez se exigen más estudios, según prosperan los juicios, sobre la presencia de gran cantidad de compuestos perjudiciales para la salud en los productos cosméticos convencionales, sin importar si son de “alta gama” o de “bajo costo”. El precio del producto no es sinónimo de “compra segura”.

Tampoco un producto es “natural y vegetal” solo por el hecho de decirlo en su etiqueta. Muchos derivados vegetales proceden de cultivos masivos que generan un impacto ambiental gravísimo, atentando contra la biodiversidad: suelen estar contaminados con pesticidas, herbicidas, plaguicidas, glifosato y otros químicos y metales pesados. No todo lo natural es saludable.

Un producto de cosmética natural debe tener su legajo, su habilitación y certificaciones correspondientes que abalen lo que dice su etiqueta. El Ente Regulador en Argentina es ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). No basta con un enunciado publicitario.

Son pocas las marcas y empresas de Cosmética Natural o Vegetal que hay en Argentina, y la mayoría son importadas. Boti-K Puro es la marca de Cosmética Natural y Vegetal pionera en nuestro país, pero otras iniciativas se están sumando a esta tendencia de cosmética saludable.

Un cosmético que está a la venta no es seguro si no ha superado los protocolos establecidos para que lo sea.  Aunque esto no baste para determinar la elección de un producto que puede afectar nuestra salud, o por lo menos, a la salud de nuestra piel. Muchos cosméticos contienen sustancias legales que están siendo muy cuestionadas por su impacto en la salud con el uso continuo y su acumulación en el organismo.

Un cosmético que está a la venta no es seguro si no ha superado los protocolos establecidos para que lo sea.

Los expertos independientes opinan que muchos cosméticos convencionales, por legales que sean, actúan como auténticos tóxicos para la piel, y si bien se han documentado los efectos de algunas de estas sustancias por separado, existe poca investigación sobre el modo en que interaccionan con otros tóxicos (que es como normalmente se nos presentan en el uso cotidiano). Los estudios sobre los químicos nuevos se manejan por estadísticas y supuestos; la realidad a largo plazo puede ser muy diferente.

Hoy en día se habla de disruptores hormonales, neurotóxicos, cancerígenos y muchas otras particularidades negativas en sustancias químicas que venimos consumiendo desde hace más de 50 años.

Es muy importante ser prácticos y adquirir cierto entrenamiento en detectar ingredientes nocivos en la letra chica de las etiquetas para preservar la salud.

Los cosméticos saludables son más costosos, por sus ingredientes de buena calidad, pero nos ahorrarán las consecuencias posteriores en la salud.

Agua y jabón es todo lo que se necesita para eliminar de forma segura los microbios que causan enfermedades. Incluso la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos ha afirmado que “actualmente no existe evidencia de que los jabones antibacteriales sean más efectivos en la prevención de enfermedades que el hecho de lavarse con jabón regular y agua.”

Para prevenir daños en la salud deberíamos utilizar artículos de tocador y cosméticos naturales, o con sustancias químicas biodegradables y de baja irritación dérmica.

El cuidarnos depende de nosotros, no de una marca que posiblemente lo diga en su eslogan; la marca siempre cuidara sus intereses, no tu salud. Es nuestra responsabilidad prevenir, difundir y educar para crear una cultura de consumo responsable.

El cuidarnos depende de nosotros, no de una marca que posiblemente lo diga en su eslogan.

Es importante tener en cuenta que el mercado somos nosotros y funciona con nuestra demanda y oferta, no con la publicidad y las campañas de las grandes corporaciones. Debemos luchar en cada área de nuestra vida por un mundo mejor y más saludable. Para eso debemos cambiar y regular lo más importante, que es el mercado. Si nosotros hacemos el cambio, el mercado cambiará con nosotros.

Ya no es tan importante si compramos en una tienda o en un supermercado, lo importante es consumir de forma saludable y sustentable, para que todos los supermercados y fabricantes se orienten hacia el consumo saludable.

Ignacio Conde Nota Publicada en la Revista Convivir en Noviembre de 2019

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